La campaña cuenta con una inversión estimada de US$5 millones, proveniente de financiamiento privado internacional. Los trabajos se centran en sondajes diamantinos sobre objetivos de pórfido de cobre, oro y molibdeno, minerales críticos para la transición energética global. Esta etapa es fundamental para determinar la extensión y ley de los recursos minerales en una zona que históricamente ha mostrado un gran potencial geológico pero que carecía de actividades de campo intensivas.
Desde la empresa destacaron que el inicio de estas tareas cumple con los más altos estándares ambientales y de gestión social exigidos por la provincia. El proyecto «El Perdido» se posiciona así como el pionero de una serie de iniciativas que buscan transformar a Malargüe en el polo minero de Mendoza, aprovechando las ventajas competitivas del distrito y la creciente demanda mundial de cobre.