La minería argentina se encamina hacia una transformación histórica que podría redefinir la matriz productiva del país. Según un reciente informe de la consultora Deloitte, publicado por Ámbito, se proyecta que el sector capte inversiones acumuladas por u$s63.700 millones para el año 2035. Este flujo de capitales permitiría un salto exponencial en las ventas externas, pasando de los u$s6.000 millones actuales a una cifra cercana a los u$s30.000 millones anuales, lo que representaría quintuplicar el nivel de exportaciones en poco más de diez años.
El motor de este crecimiento descansa en un «tridente estratégico» compuesto por el litio, el cobre y el oro. El cobre se perfila como el gran protagonista a largo plazo, con un potencial de exportación de u$s13.500 millones anuales para 2035, impulsado por proyectos de escala global que hoy buscan aprovechar la ventana de oportunidad de la transición energética. Por su parte, el litio aportaría unos u$s7.000 millones anuales, consolidando a la Argentina como un proveedor clave ante un mercado global con déficit de oferta de u$s63.700 millones en valor de infraestructura proyectada.
Para alcanzar estas metas de u$s63.700 millones en inversiones, el informe subraya que es imperativo mantener la estabilidad macroeconómica y avanzar en infraestructura logística y energética. De concretarse este escenario, la minería se posicionaría como el tercer complejo exportador del país, compitiendo palmo a palmo con el agro y los hidrocarburos. El desarrollo de yacimientos cordilleranos no solo generará divisas, sino que tendrá un efecto multiplicador en las economías regionales, convirtiendo recursos geológicos en desarrollo social estable.